About
I make assemblage sculptures from discarded objects. Obsolete electronics, weathered wood, frayed textiles, industrial remnants. I find these materials at secondhand stores and local trash piles with no predetermined plan. I only collect what calls out to me, and when I have accumulated enough pieces, I begin to assemble. Sometimes they sit for months, sometimes they flow right into creation. The components speak to each other, I mediate, I listen.
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The process is both a critique of consumption and of how we currently practice architecture and construction. Every object I use was manufactured, purchased, used, and discarded. Each represents someone else's capital expenditure and material waste. Society treats designed objects as disposable; I give these objects a second life by reconfiguring them into new spatial propositions.
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My background is in architecture. I hold a Bachelor of Architecture from Pratt Institute and a Master’s degree in Entrepreneurship from the University of Florida. I have worked in experiential design, project management, as a venture-backed startup founder, and as a real estate entrepreneur. These experiences showed me how design has become commodified, reduced to a service that optimizes returns on investment rather than engaging meaningfully with materials, space, or responsibility. The architect's and artist’s roles have been diluted to executing someone else's vision within someone else's budget, disconnected from the genesis of making.
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My assemblage practice pushes back against that model. Working with found objects forces me to surrender control, to design with what exists rather than what can be specified and purchased. There is no client, no ROI calculation, no construction document set. Just material, intuition, and the act of making from what has been left behind.
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I draw influence from Arte Povera's embrace of humble materials, Lonnie Holley's improvisational assemblage practice, and the deconstructivist architecture of Coop Himmelblau and early Frank Gehry. Like them, I am interested in what happens when you refuse clean geometries and prescribed methods of conventional practice.
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When viewers encounter my work, I want them to reflect on their own relationship to consumption and waste. I want them to see these objects as material with history, potential, and dignity. And I want them to question what it means to design, build, and exist in a world already overflowing with things.

Creo esculturas de ensamblaje a partir de objetos descartados. Electrónica obsoleta, madera desgastada, textiles deshilachados, restos industriales. Encuentro estos materiales en tiendas de segunda mano y montones de basura locales sin un plan predeterminado. Solo recolecto lo que me llama la atención, y cuando he acumulado suficientes piezas, comienzo a ensamblar. A veces permanecen durante meses, a veces fluyen directamente hacia la creación. Los componentes se hablan entre sí, yo medío, yo escucho.
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El proceso es tanto una crítica del consumo como de la manera en que practicamos actualmente la arquitectura y la construcción. Cada objeto que uso fue fabricado, comprado, usado y descartado. Cada uno representa el gasto de capital y el desperdicio material de otra persona. La sociedad trata los objetos diseñados como desechables; yo les doy una segunda vida a estos objetos reconfigurándolos en nuevas proposiciones espaciales.
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Mi formación es en arquitectura. Tengo una Licenciatura en Arquitectura del Pratt Institute y una Maestría en Emprendimiento de la University of Florida. He trabajado en diseño experiencial, gestión de proyectos, como fundador de una startup respaldada por capital de riesgo, y como empresario inmobiliario. Estas experiencias me mostraron cómo el diseño se ha mercantilizado, reducido a un servicio que optimiza el retorno de la inversión en lugar de comprometerse significativamente con los materiales, el espacio o la responsabilidad. Los roles del arquitecto y del artista se han diluido a ejecutar la visión de otro dentro del presupuesto de otro, desconectados de la génesis del hacer.
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Mi práctica de ensamblaje se opone a ese modelo. Trabajar con objetos encontrados me obliga a ceder el control, a diseñar con lo que existe en lugar de lo que puede especificarse y comprarse. No hay cliente, no hay cálculo de ROI, no hay conjunto de documentos de construcción. Solo material, intuición y el acto de crear a partir de lo que ha sido dejado atrás.
Me inspiro en el Arte Povera y su abrazo de materiales humildes, en la práctica de ensamblaje improvisacional de Lonnie Holley, y en la arquitectura deconstructivista de Coop Himmelb(l)au y el Frank Gehry temprano. Como ellos, me interesa lo que sucede cuando rechazas las geometrías limpias y los métodos prescritos de la práctica convencional.
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Cuando los espectadores encuentran mi obra, quiero que reflexionen sobre su propia relación con el consumo y el desperdicio. Quiero que vean estos objetos como material con historia, potencial y dignidad. Y quiero que cuestionen qué significa diseñar, construir y existir en un mundo que ya desborda de cosas.